LOS MILES DE MILLONES DE nega-WATTS
HECHOS EN MÉXICO
Por Odón de Buen R.
Refería en un artículo reciente[1] que
los proyectos y programas realizados en México para el ahorro y uso eficiente
de la energía eléctrica, iniciados hace ya más de 20 años, han tenido un
impacto mayor en su consumo de energía; y hacía una comparación entre lo que se
estimaba en 1998, en cuanto a la evolución del consumo de energía eléctrica
para los siguientes diez años, y lo que ha ocurrido desde entonces, para
afirmar que se ha evitado la construcción de, cuando menos, once plantas de 500
MW.
Mencionaba que, comparando el crecimiento del
consumo eléctrico esperado por los planeadores de la Secretaría de Energía (Sener)
y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en 1998 hacia el 2008[2], con el
consumo nacional que reportó la CFE para ese período, nos encontramos con una
diferencia significativa: 70,000 GWh (para 2008).
Esta diferencia –proyectada ahora a 2010 con
las tendencias establecidas para el período 1998-2008- representa 91,000 GWh (el
33% de los 280,000 GWh que define la proyección a 2010).
Igualmente -puesta en términos de plantas
eléctricas equivalentes que producirían esos 91,000 GWh en un año- esta
diferencia es la generación que se obtendría con cerca de 14,400 MW de
capacidad instalada, es decir, cerca de 29 plantas de 500 MW (Fig. 1).[3]
Figura 1. Evolución real y
esperada del consumo eléctrico en el Sistema Eléctrico Nacional, México, 1998 a 2010.
También señalaba que una parte de la diferencia
se debió al optimismo de los planeadores oficiales que, por razones más
políticas que de ortodoxia de la prospectiva económica, no establecen
prospectivas que perfilen una evolución pesimista de la economía (y, por lo
mismo, sus proyecciones de PIB iban a ser altas).[4]
El hecho es que, una vez publicado el artículo
en el Reporte de la Transición Energética, me quedé con algunas dudas
metodológicas que me han llevado a revisar las tasas de crecimiento de la economía
durante los últimos veinticinco años, de manera que pudiésemos distinguir
cuánto de esta diferencia se debe a una economía que ha crecido menos de lo
esperado y cuánto a los posibles efectos de los programas de ahorro y uso
eficiente de energía eléctrica aplicados en México.
Así, en primera instancia, revisé las tasas de
crecimiento de la economía en los años en que se han venido aplicando los
programas con impacto nacional (esto es, a partir de 1996) y me encontré con
algo que me inquietó mucho: el crecimiento del consumo de electricidad ha sido
igual al del PIB en el plazo comprendido entre 1996 y 2010, lo cual puede
llevar a decir que toda la diferencia se debe a que la economía no creció, que
los programas han sido “aire caliente” y que, por lo mismo, les estaba yo dando
demasiado crédito (Fig. 2).
Figura 2. Tasas de crecimiento
del consumo de electricidad y del PIB nacional
(de 1988 a 1996 y de 1996 a2010)
Fuente: A partir de información de CFE y Banco
de México.
Sin embargo, al ir un poco más para atrás, me sorprendió
algo inesperado pero muy significativo: la tasa de crecimiento del consumo de
energía eléctrica antes de de 1988
a 1996 (antes de la entrada a todo vapor de los
programas de energía en México) fue del DOBLE que el PIB (Fig. 2), lo cual
significa una muy importante tendencia que sólo puede ser explicada por
acciones del alcance de lo que se ha hecho en México desde 1989 (pero que
empezaron a tener efectos mayores en 1996).
Esto, en términos técnicos, se conoce como
desacoplamiento (en este caso, entre el crecimiento del consumo de energía
eléctrica y el de la economía), y es
algo muy significativo.
De esta manera, si proyectamos el consumo de
energía eléctrica con las tasas reportadas de crecimiento del PIB entre 1996 y
2010, pero afectadas por un factor que refleja un crecimiento mayor del consumo
de electricidad (como se muestra en la Fig. 2 para el período 1988-1996), la
proyección es la que corresponde a lo que proyectaban los planeadores en 1998
(Fig. 3).[5]
Figura 3. Evolución real y
esperada, y proyecciones del consumo eléctrico en el Sistema Eléctrico Nacional
(1998-2008), México, 1988 a
2010.
Fuente: Prospectiva del Sector Eléctrico
1988-2008 y www.cfe.gob.mx
Inclusive, en la
Fig. 3 se puede observar claramente el cambio de tendencia entrando al año 2000
(y no precisamente porque el país cambió de partido en el poder…).
Esto, en mi
opinión, nos dice que quienes planearon el crecimiento de la demanda eléctrica en
1998 no confiaban mucho en lo que estaban haciendo la Conae y el FIDE desde
1989 y 1990 (respectivamente), y proyectaron un crecimiento de dos unidades
porcentuales de consumo de energía por cada unidad porcentual de PIB.
Evidentemente, se
equivocaron.
Pero, con el
programa ILUMEX terminando, la primera aplicación del Horario de Verano en
1996, la entrada en vigor de más de una docena de Normas Oficiales Mexicanas de
eficiencia energética, el trabajo a todo vapor del FIDE en cientos de
instalaciones de todo tipo (además de otros programas igualmente importantes
pero de menor alcance) y (cabe anotarlo) las tarifas horarias y la tarifa DAC
residencial, el crecimiento del consumo de energía eléctrica se desacopló
notablemente del crecimiento económico.
Por lo anterior,
creo que ahora hay más elementos para afirmar que los programas y proyectos de
ahorro y uso eficiente de energía eléctrica (junto con precios no subsidiados a
los grandes consumidores) que se han llevado a cabo en México en los últimos
veinte años (bajo el PRI y bajo el PAN), han tenido un impacto equiparable a la
construcción de más de una docena de plantas de 500 MW, las cuales no se
tuvieron que construir (evitando la quema de millones de barriles de petróleo
equivalentes y la emisión de millones de toneladas de CO2
equivalente a la atmósfera).
Al parecer, hasta
me quedé corto al decir que eran nada más once plantas…
[1]
http://www.funtener.org.mx/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=255:los-millones-de-nega-megawatts-hechos-en-mexico&catid=35:articulo-del-reporte-de-la-transicion-energetico&Itemid=27
[2] Prospectiva del sector Eléctrico 1999-2008.
[3] Considerando un factor de planta de 90% y 20% de
pérdidas de transmisión y distribución (que es la relación promedio de
generación vs. ventas del Sistema Eléctrico Nacional).
[4] La pauta del crecimiento de la economía siempre la
define la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
[5] Se hace la proyección al
2010 con la tasa de crecimiento establecida para el período 1998-2008.




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